El proceso mediante el cual leemos consta de
cuatro pasos:
1. La visualización. Cuando leemos no deslizamos de manera continua la mirada sobre las
palabras, sino que realizamos un proceso discontinuo: cada palabra absorbe la
fijación ocular durante unos 200-250 milisegundos y en apenas 30 milisegundos
se salta a la siguiente, en lo que se conoce como movimiento sacádico. La
velocidad de desplazamiento es relativamente constante entre unos y otros
individuos, pero mientras un lector lento enfoca entre cinco y diez letras por
vez, un lector habitual puede enfocar aproximadamente una veintena de letras;
también influye en la velocidad lectora el trabajo de identificación de las
palabras en cuestión, que varía en relación a su conocimiento por parte del
lector o no.
2. La fonación.
Articulación oral consciente o inconsciente, se podría decir que la información
pasa de la vista al habla. Es en esta etapa en la que pueden darse la
vocalización y subvocalización de la lectura. La lectura subvocalizada puede
llegar a ser un mal hábito que entorpece la lectura y la comprensión, pero
puede ser fundamental para la comprensión de lectura de materiales como la
poesía o las transcripciones de discursos orales.
3. La audición. La
información pasa del habla al oído (la sonorización introauditiva es generalmente
inconsciente).
4. La cerebración. La
información pasa del oído al cerebro y se integran los elementos que van
llegando separados. Con esta etapa culmina el proceso de comprensión.
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